03 enero 2008

Lugares y Costumbre

Cuando don Pedro cumplió los 50 años. Sabía que le quedaba 1 semana más de vida y nada más. Como a todos los hombres de ese pueblo.

Como era costumbre, don Mario al llegar a la edad de 49 años tenia que juntar dinero para su sepultura y para la inyección letal, ya que al cumplir los 50, empezaría a sufrir ataques epilépticos sin explicación alguna, haciendo la vida gris y sin ninguna motivación mas que la muerte.

El último día de vida de don Pedro, no comió nada Y había dejado de tomar líquidos desde el día pasado. Se acostó en su cama y cerró los ojos. Cuando llego el doctor le preparo la inyección de anestesia. Víctor, su hijo menor, sujetó los pies de su padre con las manos y su hermano mayor puso su pie derecho sobre el pecho de don Pedro.

Después de la inyección, el doctor preparaba la segunda, la cual cortaría la comunicación del cerebro desconectando sus pechos y su corazón. Para así poder morir lentamente y sin dolor. Todos sus amigos estaban afuera de su casa vestidos de negro y antorchas en las manos. Listos para rezar por el y pedir que este maleficio terminara en el pueblo.

Cuando Víctor salió corriendo de su casa, las personas sabían que ya estaba todo terminado. Víctor se sentó bajo el árbol, a llorar y recordar todos los momentos que paso con su padre, en ese árbol que era el único adorno que tenia la casa. Su único amigo, Juan Escutia. Se acerco a darle apoyo moral, diciendo: -¿No se por que lloras tanto Víctor? Deberías de estar orgulloso de que tu padre haya sido honesto en su vida y preparo todo para tener una santa sepultura sin dolor y con todos sus amigos afuera de su casa esperando su partida, temerosos de que algún día a ellos les llegará la hora.

No como el cobarde de mi padre, quien dijo que el no tendría esos ataques epilépticos, que sabemos que a todos nos da esa maldición.

Ese cobarde de mi padre, quien no fue bendecido por no ahorrar dinero a los 49 años y lo tuvimos que matar mi madre y yo, mientras mi hermana estaba dormida. Cortándole el cuello en el baño de mí casa. Sin ningún amigo ni doctor. Enterrándolo entro los carrizos de la orilla de la casa, como perro.

4 comentarios:

Tapiocadas dijo...

me a tocado conocer costumbres raras, claro no como la mencionada pero algunas estan igual de locas.

Fernando Hurtado dijo...

EY PASANDO A SALUDAR RAPIDO JEJEJ

FELIZ .08

52X Max dijo...

jajaja, es como una versión mas sádica de lo ke se supone je hacían algunas tribus de Canadá

lo de no postear todo el mes, me suena a moda, y yo la empecé

y por cierto, era solo una broma

Orizschna dijo...

Feliz 2008 Tapiocadas!
Y del post....chale, creo que me quede sin inspiracion...
Crap?
Si para eso es el blog, para la verborrea chida.....espero tu sig post entonces.
Un abrazo!