23 junio 2016

Comida filipina, mi nuevo segundo amor, despues de las carnitas.


En la fábrica donde trabajo, hay varias personas de filipinas que han traído de importación por su experiencia en la manipulacion y dialecto con las maquinas tipo binario o mecanicoide, que aunque nos quejemos de que pinche México explota a su propia gente, pues hay lugares peores que este. Vienen a trabajar aquí para mejorar su calidad de vida. Aunque creo que la gente que vive con frontera con EU nos quejamos muchos porque comparamos nuestros sueldos con los de los gringos. Otra cosa seria si viviéramos en el sur o en Oaxaca.
Los filipinos son personas muy serviciales, chaparritas y gorditas, mas o menos como Mani Pac Man Paquiao, pero como si se hubieran comido un lechon con trompa y cola. se parecen mucho a los mexicanos, solo que tienen un olor muy particular a asiatico (Esto por la comida y sus ingredientes exoticos). me han invitado a dos fiestas que han hecho por cumpleaños y la verdad son muy serviciales, y su comida es muy sabrosa. Tanto que casi vomitaba la primera vez que fui a comer, eran tantos los sabores diferentes que había probado que no podía dejar de estar comiendo, y todo por una pinche frase de mi compa David quien tambien habia sido invitado, que cuando llegue tenía un plato de fon a punto de doblarse por estar hasta el tope de comida:

-“Éntrale a la comida Tapiocadas,  todo gratis a la verga”.

Habían tacos dorados de plátano macho caramelizados y lechera, Pancit (pasta de noodles), cerdo en adobo, bollos de carne de cerdo, caldo de res con tamarindo y no recuerdo todo el menú pero sí que había hasta cátsup de plátano, sabia casi igual al cátsup que conocemos pero más dulce. Hasta el pollo frito sabía mejor que el que hacia mi abuelita en sus mejores tiempos de gloria.

Cuando llegue a la casa, mi esposa se despertó y eso que no dije nada, ni me había sentado en la cama para molestarle; Fue ese olor a cocina filipina lo que la despertó, entre ajo, cebolla y frituras. Ella es muy sensible a los olores, yo creo que hasta detecta si salude a alguna mujer de beso y me quedo su olor de perfume de hace 6 horas. Pero esa noche ella no pudo dormir. Se fue a otra recamara y a la mañana siguiente, estando más despierta pego el grito en el cielo “se quedó el olor en la recamara”. Yo creo que ella hubiera preferido que yo hubiera llegado con un pinche olor a borracho con todo y vomito en el pantalón. Pero no, de hecho yo ni había bebido esa noche.

 La segunda fiesta que me invitaron no fui, y yo creo que se sintieron con migo por que ya no me han vuelto a invitar. Pero hace poco abrieron un restaurante enfrente de la fábrica. Casi a una cuadra de distancia, cuando en la fábrica veo que hicieron hot dogs con arroz y frijol o un pollo frito que más bien debería llamarse pollo tostado en aceite, voy para el restaurante. Que por 68 pesos comeré hasta hartarme. Pero siempre que abro la puerta me recibe un golpe de aire con olor a cocina filipina que me dice: “Tu esposa no estará contenta cuando llegues a la casa…

Yo podría decir que ya me acostumbre al aroma, que pienso que también cuando llegas de comer comida japonesa llegas oliendo a un aroma, o cuando comes tacos hueles a carbón, pero aquí en mi rancho ya estamos acostumbrados a esos olores y criticamos los nuevos.

Tomas y George son los que atienden el lugar, aunque siempre estan con el celular y sus esposas son las que sirven y cocinan. ellos creo que ni cobran solo te saludan al llegar al lugar y se la pasan ahi con tigo cotorreando. Desgraciadamente les robaron menos del mes que abrieron. y tubieron que cerrar hasta volver a comprar todos los articulos de cocina y freidoras. 3 meses despues volvieron a abrir, ahora ya con una instalacion de alarma, aunque al cumplir el mes de reapertura les volvieron a robar, ahora solo fue la lona que tenian afuera para dar sombra.



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