Hace 2 años que hubo un bailable para niños de maternal en la escuela St. Patrick, temático a películas de Disney y a mi hijo le toco bailar disfrazado de dálmata.
Faltando 3
semanas hice el pago para su traje, boletos para el evento y confirmé la
asistencia firmando una hoja que habían enviado engrapada en el cuaderno de
tareas. Faltando una semana me llego otra hoja engrapada en el cuaderno donde
avisaban que solo los mejores niños de cada grupo habían sido seleccionados
para decir unas palabras en el festival, la escena es que él iba a recibir un
premio que se había ganado el grupo y tenía que decir la frase: “Thank you, im
very very happy!”
Yo leí la hoja y
me sentí el padre más chingón del mundo… y espere a que llegara mi esposa para
entender de que se trataba, ya que fue algo confuso para mi enterarme de esto
sin previo aviso. Mi esposa al llegar a la casa, aclaro la situación, ya que
ella estaba agregada al grupo de whatsapp del salón.
Lo que sucedió es que anteriormente habían seleccionado al niño David, el
que es hijo de la tesorera y nieto de la subdirectora de la escuela. Él ya había
practicado en el salón y todo había resultado muy bien. Pero unos días antes habían
hecho practicas en la explanada de la escuela y el niño ya no quería decir la
frase que le tocaba en frente de la escuela. Los maestros le dijeron a su madre
que practicara más y que superaran el temor que podía causar. Los maestros también
como plan B les pidieron a los padres de Mateo, (el niño más aplicado del salón)
que practicara esta frase.
El segundo día de practica en la explanada volvieron a pasar a David a
decir la frase, pero este ya había mostrado su disgusto sobre la escena y no quiso
pasar. Le pidieron a Mateo que pasara a decir la frase y tampoco quiso pasar,
siendo niños de 4 años estaban al borde de las lágrimas.
La maestra les pidió a todos los niños del salón que se formaran y en voz
alta pregunto: a ver, ¿quién quiere pasar a decir la frase en el micrófono?
Carlos quien siempre levanta la mano para contestar todo incluso sin saber
la respuesta o sin saber la pregunta, fue el primero. Pasaron a Carlos tomándolo
de la mano y dijo la frase en frente de la escuela, todos aplaudieron.
Le preguntaron si quería decir la frase en el festival y el felizmente dijo:
¡sí! si quiero.
Bueno no siempre el
más aplicado del salón va a ser el más aventado, dije a mi esposa. Voltee a ver
a mi hijo y le pedí que dijera la frase. El no supo decirla, se le habían olvidado
las palabras.
La estuvimos
practicando todos los días y la empezó a decirla bien, gritando en algunas
veces y otras corridito sin ganas.
El día del
festival fuimos al teatro del estado y estaba completamente lleno, yo al
principio creí que era solo para los padres de maternal y primero de primaria,
pero habían juntado todos grupos en un mismo evento. Me empecé a poner un poco nervioso
por el niño y aunque solo era una frase cortita… que pasaría si le diera miedo
al ver a tanta gente y se le olvidara o le causara un pánico escénico o un
futuro trauma de esos nuevos que salen cada año.
antes de que
pasaran a bailar los niños hicieron la escena previa. -“Ya me dio miedo” le
dije a mi esposa - “A mí también” me respondió. Paso Carlos caminando campante
de la mano de una maestra y en cuanto tubo el micrófono cerca de su cara dijo
la frase “Thank you, im very very happy”. La gente aplaudió y grito, yo junto
con todos. Después de recibir el premio pasaron todos los niños del salón y se
pusieron a bailar. ya no importaba si se equivocaba entre la bola.
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